divendres, 5 de setembre de 2008

No importa, pues nunca se sabe



"No sé qué pasa con mi número de teléfono. Debe ser parecido a otros. No me quejo de eso. Cada llamada es una distracción en mi monótona existencia. Desde que estoy en el paro a veces me burro. No siempre, la verdad. Los días pasan a una velocidad asombrosa. A veces me pregunto cómo han podido meter ocho horas de trabajo en una jornada que de por sí es tan corta.
En cambio las noches son largas y silenciosas. Por eso me alegro cuando suena el teléfono. Aunque la mayoría de veces, casi siempre, es un error y sólo soy un número incorecto."



(Los números incorrectos, Agota Kristof)