diumenge, 6 de setembre de 2009

Bonito o feo son meras expresiones relativas


"Fue notorio el placer del elefante. El agua y los refriegues del cepillo debían de haberle despertado algún agradable recuerdo, un río en la india, un tronco de árbol rugoso, y la prueba está en que durante todo el tiempo que duró el lavado, una media hora bien contada, no se movió de donde estaba, firme en sus potentes patas, como si hubiera sido hipnotizado. Conocidas como son las excelsas virtudes de la higiene corporal, no sorprendió que en el lugar donde estuvo un elefante apareciera otro. La suciedad que lo cubría antes y que apenas dejaba verle la piel se había esfumado bajo el ímpetu combinado del agua y del cepillo, y salomón se exhibía ahora ante las miradas en todo su esplendor. Bastante relativo, si lo miramos bien. La piel del elefante asiático, y éste es uno de ellos, es gruesa, de color medio ceniza medio café, salpicada de manchas y pelos, una permanente decepción para él mismo, a pesar de los consejos de la resignación, que siempre le indicaba que debía contentarse con lo que era, y diese gracias a vishnú. Se dejaba lavar como si esperase un milagro, como un bautismo, y el resultado estaba ahí, pelos y lunares."

(El viaje del elefante, José Saramago)
(Imatge: Pintura de DISPIERA)