dimarts, 23 d’octubre de 2007

Ay, el temps, el temps...


"El que a uno le gustara su trabajo y lo hiciera con amor no importaba; al contrario, eso sólo entretenía. Lo único importante era que hiciera el máximo trabajo en el mínimo de tiempo.
(...)
Nadie se daba cuenta de que, al ahorrar tiempo, en realidad ahorraba otra cosa. Nadie quería darse cuenta de que su vida se volvía cada vez más pobre, más monótona y más fría.
Los que lo sentían con claridad eran los niños, pues para ellos nadie tenía tiempo.
Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón.
Y cuanto más ahorraba de esto la gente, menos tenía."


(Momo, Michael Ende)
(Imatge: cadires d'una casa de Tenerife, fotografia de Marta Ferrer)

3 comentaris:

Francisco Machuca ha dit...

El temps és una illa petita situada en un inmens desert.

Petons.

Andreä ha dit...

que feos los hombres grises

:)


säludos cordiales

Kurtz ha dit...

Hace ya tiempo participé en un representación de Momo en teatro. sólo me ocupaba de las luces y la música pero tengo buen recuerdo